Tomado del folleto Escuela Sabática.
domingo, 23 de julio de 2017
Los 15 acontecimientos que marcarán el Fin de los Tiempos.
Algo que fascina y cautiva a cualquier estudiante de la Biblia son las profecías, especialmente aquellas que aún no se han cumplido. Como adventistas, tenemos una visión muy amplia de los acontecimientos finales de la historia. Tan amplia que a veces nos hemos perdido en medio de la gran cantidad de información. Para no confundirse, encontrará a continuación un resumen de los acontecimientos que conducirán a la segunda venida de Cristo. La secuencia no es rígida, sino que trata de seguir el orden más lógico y natural de los acontecimientos mencionados en la Biblia y los escritos de Ellen White. Tiempos difíciles que nos esperan en el futuro, pero la felicidad de estar con Jesús compensará todo.
1. REAVIVAMIENTO Y REFORMA
Esto significa un cambio completo de mentalidad, hábitos y prácticas entre el pueblo de Dios. Requisito para la lluvia tardía, sólo se producirá a través de la conversión real (Joel 2:12, 13, 23, 28, 29).
2. LLUVIA TARDÍA
Concesión Especial del poder del Espíritu Santo, es similar a la experiencia de Pentecostés (Joel 2:23, 28-31; Hechos 2) e indispensable para la realización de la misión. Requiere profunda consagración (Joel 2:12, 13, 15-17).
3. ALTO CLAMOR
Como resultado de la lluvia tardía, la iglesia despierta y se envuelve intensamente en la predicación mundial del Evangelio eterno (Ap 14: 6-12; 18: 1), dando oportunidad para que cada ser humano decida sobre su propia salvación (Mt 24:12; Mc 16:15).
4. ZARANDEO
Tibieza espiritual, falsas doctrinas, la crisis final y persecución generada por la ley dominical va a “tamizar” el pueblo de Dios. El “trigo” permanece en la iglesia mientras que la “cizaña” sale de ella y se une a los perseguidores (Amos 9: 9; Mateo 13: 24-30).
5. SELLAMIENTO
Guiados por el Espíritu Santo, este proceso comienza en la conversión y termina con la muerte del creyente o al fin del juicio previo al advenimiento (Ef 1:13; 4:30). El sello invisible que prepara a la persona para el tiempo de angustia (Rev. 7: 2 3) confirma que ella pertenece a Dios y es fiel a su ley (Isaías 08:16; Ez 20,20).
6. DECRETO DOMINICAL Y PERSECUCIÓN
La unión del poder religioso (el papado) con el político (Estados Unidos) dará lugar a la imposición en la ley de guardar el domingo (Ap 13). Los guardadores de la ley de Dios serán perseguidos y tendrán que alejarse de las grandes ciudades.
7. ENGAÑOS SATÁNICOS
El enemigo concentrará sus mayores esfuerzos en los últimos días, sobre todo en utilizar el espiritismo y el protestantismo desvirtuado. Sin embargo, el punto culminante de engaño ocurrirá en el tiempo de angustia, cuando va a imitar a los milagros y el retorno de Cristo (2 Cor 11:14; Mt 24: 23-27).
8. TIEMPO DE ANGUSTIA PREVIO
Tiempo corto, posiblemente entre el decreto dominical y el cierre de la gracia, cuando los problemas dejarán al mundo perplejo (Lucas 21:25, 26; Ellen G. White – Primeros escritos, p 85, 86.).
9. FIN DEL TIEMPO DE GRACIA
Cuando Cristo complete el juicio previo al advenimiento en el cielo, los salvos habrán sido sellados en la Tierra y el destino eterno de cada ser humano será definido (Rev. 22:11). El Espíritu Santo ya no actuará en el corazón de los malvados y comenzará el tiempo de angustia y el derramamiento de las plagas.
10. TIEMPO DE ANGUSTIA Y LA SIETE PLAGAS
Después de terminar la intercesión en el cielo (Apocalipsis 15: 5-8), habrá un período de aflicción sin precedentes (Daniel 12: 1), en la que los ángeles ya no contienen la furia de los hombres, la naturaleza y el mal (Apocalipsis 7 : 1-3). Las siete plagas sólo se castigarán a los impios. Con la excepción tal vez de la sexta y séptima plaga, estas plagas tendrán alcance mundial (Ap 16).
11. DECRETO DE MUERTE
Los malvados culparon al pueblo de Dios por las plagas. Los fieles serán perseguidos con el apoyo de un decreto de muerte promulgado por la coalición entre las dos bestias de Apocalipsis 13.
12. ANGUSTIA DE JACOB
Con la persecución batiendo a la puerta, el pueblo de Dios experimentará un breve período de intensa angustia, como la de Jacob (Génesis 32: 22-32; Jeremías 30: 7). Clamarán para la seguridad del perdón de los pecados y la liberación de la persecución. Dios estará con ellos.
13. ARMAGEDON
Es la batalla final entre el bien y el mal, que incluirá aspectos religiosos, políticos y militares. Tienen un alcance global y tendrá lugar entre las plagas sexta y séptima (Rev. 16: 12-16). Cristo y su pueblo triunfarán (Rev. 19: 11-21).
14. LIBERACIÓN
La séptima plaga incluye rayos, truenos, un gigantesco terremoto, granizo y otros fenómenos catastróficos (Rev. 16: 17-21). Colocará fin a la persecución y culminará en el juicio de Dios en contra de la Babilonia mística y la resurrección especial de aquellos que necesitan presenciar el regreso de Cristo (Daniel 12: 2; Apocalipsis 1: 7).
15. SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
Será visible, audible y gloriosa. Jesús vendrá en una nube blanca acompañado de todos sus ángeles (Mateo 24:12; Apocalipsis 1: 7) para resucitar a los muertos justos, transformar a los justos vivos (1 Corintios 15:51, 52), fulminar a los malvados (2 Tesalonicenses 2: 8) y llevar los salvos al cielo (1 Tesalonicenses 4:16, 17). Ellos pasarán mil años (Apocalipsis 20: 4), y regresarán con Cristo a la Tierra para ser testigos de la destrucción del pecado y los pecadores (Rev. 20: 5, 7-15) y la restauración del planeta, en el cual vivirán para siempre (Ap 21 : 1-4).
Fuentes: El conflicto de los siglos y Eventos Finales, Ellen G. White; y Preparación para la crisis final (CEC, 2011), Fernando Chaij – Edición de texto: Eduardo Rueda (a través de la Revista Adventista ) Via: Megaphoneadv
viernes, 23 de junio de 2017
martes, 20 de junio de 2017
La calumnia contra Dios.
Por Joel García Cobos.
Es muy lamentable, que de todas las calamidades e
injusticias que suceden en nuestro alrededor y en cualquier parte del mundo, se
culpe a Dios:
Si un niño enferma y muere; Si una persona atropella con su carro a otra; Si un hombre abandona a su familia para irse con otra mujer; Si una persona va pasando por una construcción y le cae algo pesado y lo mata; Si tiembla la tierra; Si hay una explosión; Si despiden a alguien del trabajo y no tiene para alimentar a su familia; Si no hay empleo; Si el vecino maltrata a su perro; Las matanzas en Siria y Afganistán; Los millones de personas de África muriendo de hambre; De todo se culpa a Dios.
Uno como ser
humano se quiere lavar las manos de todo lo que pasa en este cada vez más
triste planeta. No parecemos personas que
razonamos, sólo buscamos culpables.
Pero esta
calumnia contra Dios no es nueva.
En el Edén el hombre pecó y Dios le preguntó lo que había sucedido, le contestó que la mujer que le había dado hizo que comiera la fruta prohibida, y cuando interrogó a la mujer su respuesta fue que la serpiente la engañó, en ambos casos Dios quedó mal, como culpable.
En el Edén el hombre pecó y Dios le preguntó lo que había sucedido, le contestó que la mujer que le había dado hizo que comiera la fruta prohibida, y cuando interrogó a la mujer su respuesta fue que la serpiente la engañó, en ambos casos Dios quedó mal, como culpable.
El que hizo
con tanto amor el universo, quien fue un artista para crear este hermoso
planeta con su fauna, flora, clima, el hombre y luego la mujer, que todo hizo
perfecto, conforme está registrado en el libro de Génesis, recibe un colosal
pago del ser humano, culpándolo, no admitiendo su desobediencia, rebeldía e ingratitud,
muerde la mano de su Creador, de ese ser infinito que hablaba cara a cara con él, instruyéndolo en las cosas que
quisiera saber, incluso lo puso en aviso
del ángel de luz que se había revelado a su régimen y que seguramente, los
acosaría para ponerlos en contra de él. Y
así sucedió.
Desde
entonces, Lucifer emplea la mentira para difamar a Dios, para poner en tela de
juicio sus actos. El libro de Job, el más antiguo que escribió Moisés, nos da
suficiente luz del conflicto cósmico que nos lleva a este mar de lágrimas,
sufrimiento y horror que se ha convertido nuestro planeta.
El ejemplo de Job.
¿Has visto a
mi siervo Job que no hay otro como él? Le preguntó Dios enumerando sus atributos. Dios se sentía orgulloso y reconoció sus virtudes.
Entonces el diablo
difamó a Dios y a Job, afirmando que lo quería
por toda la fortuna que le concedió.
Esto me recuerda al refrán del conejo hablando de orejotas, pues era su caso,
exhibiendo su ingratitud y egoísmo, pues Satanás antes de su rebelión fue Luzbel,
un ángel perfecto, bello e inteligente, exaltado
en el cielo. (Isaías 14: 11 al 13: Ezequiel 28: 13 al 17).
Satanás ubicó
a Job como un interesado y a Dios
carente de inteligencia, que gobernaba mal al darle excesiva riqueza,
lanzando un dardo mortal contra los oyentes, con ello sembró la semilla de la
duda y dio ejemplo a todos los que acusan a Dios injustamente: _”Quítale lo que
tiene y te maldecirá.”
Entonces, Dios
se lo permitió. ¡Qué privilegio! Fue útil, su equipo para ganar el mundial y desenmascarando. Sabía que
lo amaba y era leal. No sé si Satanás
pensaba ganar o solo causar daño, lo que sí sé, esto lo pinta tal como es, egoísta
y cruel, quiere la desgracia y pobreza
del ser humano.
En un solo día aniquiló con crueldad: sus reses vacunas, asnas, ovejas, camellos, siervos, la casa de su primogénito y a sus 10 hijos. ¿Qué hombre soportaría un dolor así? Pues bien, transcribo la respuesta de Job que son sus palabras más recordadas que reflejan su grandeza. (Job 1: 20 y 21).
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
Qué
persona tan consagrada, un ejemplo a seguir. Con valor agregado, su reputación
se vino abajo, pues es común que del árbol caído cualquiera hace leña, y la
gente seguramente pasó horas discutiendo y asegurando que todo lo que le pasó era el resultado de su maldad.
No conforme
con su crueldad, quiso matarlo, pero Dios se lo prohibió, y en cambio lo
enfermó con una especie de sarna de lo
peor, así que no solo se quedó en la calle sino imposibilitado para trabajar.
A pesar de
esta nueva prueba, Job no culpó a Dios,
simplemente no entendía lo que le estaba pasando, tenía absoluta confianza en Dios,
su esperanza era volverlo a ver en la
resurrección. (Job 19: 26).
La obra tiene
capítulos filosóficos acerca de la vida y la creación, aparecen 3 amigos
molestos que aumentaron su angustia y dolor, finalmente Job razona que Dios es
Todopoderoso y omnisapiente, que tiene soberanía para actuar como a él le plazca
porque es amor, y él Job muy insignificante, por lo tanto no le dice por qué
sufrió tanto, pero lo ratifica justo y lo restaura.
De la lectura
de este libro, llegamos a saber, que hay un conflicto cósmico, entre el bien y
el mal, entre la creación de Dios y el
odio destructor del diablo, debemos de
buscar a Dios por amor, en agradecimiento
a su sacrificio expiatorio en la
cruz.
Existe el
diablo, y al no poder vencer a Cristo, quiere perjudicar a la raza humana con dolor y muerte. Esto lo podemos encontrar en las Sagradas Escrituras, te recomiendo leerlas cotidianamente
con oración, pidiendo la guía del Espíritu
Santo.
Dios no produce dolor, enfermedad ni muerte, envió a su hijo
Jesucristo a restaurar la imagen del Padre, a enseñarnos a vivir con amor, fe y esperanza, a darnos vida eterna.
Fragmentos de la misión de Jesucristo:
Juan 3:16 Reina-Valera 1960 (RVR1960).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
Isaías 61:1-2Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.
Juan 10: 10 LBLA.
El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
viernes, 3 de marzo de 2017
Nos veremos junto al río.
Por Joel García Cobos.
El dolor de separarse de un padre, de una madre, es profundo,
cala hasta el alma, como si estuvieras desnudo en medio de un cruel invierno,
tiemblas, te rechinan los dientes, no sabes de dónde te llega ese aire gélido, que
te envuelve, los recuerdos vienen en una niebla lenta: el último día juntos, las últimas palabras, las últimas caricias, la
última foto, el último regalo, todo lo viviste sin saber que era lo último, y esos
recuerdos se vuelven un gran regalo para el alma, porque en vida les
demostraste todo tu amor y nada dejaste para cuando ya no ven, ya no saben
nada, simplemente duermen.
Mi madre se separó recientemente de
mi dos veces, la primera, se fue a vivir al puerto de Veracruz el pasado mes de
diciembre, cuando nos despedimos le dije con entusiasmo tratando de ocultar mi pesar:
__”Mamita, Dios te acompañe y ayude a renovar tu anecdotario, para que sigas
escribiendo en Kaniwá de sucesos recientes, ya vez que a Luis y a varios, nos gustan mucho tus narraciones.” Contenta me
contestó: __”Claro que sí, puedes estar seguro.”
Al principio, no comprendí por qué se
quiso ir, pero respeté su decisión, tal vez porque somos muy parecidos y nos
gusta la aventura, conocer personas, lugares, observar las hojas de los
almendros, el hielo que se forma sobre los pastos secos y en primavera verlos
reverdecer y florecer. Yo me daba ánimo, la podría ir a ver en cualquier rato,
pero en el fondo me preocupaba que su edad y sus enfermedades podrían jugarnos
un mal momento, como sucedió: Se quedó dormidita, y regresó con una gran paz en
su rostro.
Mi madre fue increíble: amiga, maestra,
guía, agente de viajes; mi hermana Ali me dijo muchas veces: __”Aunque
físicamente eres muy parecido a papá, por dentro eres igualito a nuestra madre,
y nos reíamos. Sí, nos gustaba leer, escribir, la historia, la geografía, la
literatura, platicar, cantar, orar, comentar la Biblia, cultivar plantas, ver
documentales de historia, de lugares y personajes, las películas sin violencia;
no nos gustaba las matemáticas, el orden ni la disciplina, aunque en éstas 2 ya
he adelantado un poco en los 16 años últimos que no vivíamos juntos.
Era amorosa, amaba a la familia, se
dedicaba a mi papá y a nosotros sus hijos, tolerante, nos daba de comer muy
rico y suficiente, estábamos juntos; luego fue mi primera amiga, platicábamos de
todo, incluso varias veces rompimos nuestro marca de horas platicando, hasta 17,
con pausas muy pequeñas, no dejábamos títere con cabeza, mi padre se echaba sus
siestas y al despertar nos decía: __”¿Y ustedes? ¡Platicando!” Mis hermanos se
unían al maratón, pero uno a uno se iba saliendo.
Como maestra fue increíble, asegura
que aprendió a leer en el Dictamen y en Selecciones, me contaba lo que había
leído en alguna parte, libro, revista, periódico, folleto, como tenía una mente
asombrosa todo se le quedaba, anécdotas desde que tenía 4 años, de cine, artistas,
arquitectura, costumbres, personajes, de su Alvarado que tanto recordaba, los
nombres de sus vecinos, sus compañeras de escuela y de sus maestras; yo incrédulo le echaba un ojo a la Internet y me dejaba
los ojos bien cuadrados; a Poza Rica le tenía gran amor, donde vivió por 62
años, como municipio lo vio en pañales, crecer y desarrollarse.
La etapa de cuando me enfermé fue muy
difícil para ambos, justo antes de irme a estudiar Periodismo a Monterrey; me
visitó varias veces, la llevaba orgulloso a esos enormes centros comerciales; y
más traumatizante fue regresar a Poza Rica flaco, cansado, ojeroso y sin
ilusiones, como dice una deprimente canción, ocupando una silla de ruedas, con solo tenía 22 años, destrozados mis sueños
de trabajar en el periodismo cultural, llevarla a vivir a Europa y de ahí andar
por todo el mundo, solo por una enfermedad invalidante, crónica, progresiva y
degenerativa.
Entonces, pasó a ser con dignidad mi doctora,
enfermera, psicóloga, terapeuta, pastora, confidente, consumí sus últimos años
de madurez y los primeros de su ancianidad, sacándome del abatimiento en que
caí y buscando de norte a sur la salud tan anhelada, con su paciencia y ternura
me regresó al amor de Cristo y comenzamos otra etapa aún más feliz y
satisfactoria, porque estar del lado de Cristo es lo mejor que te puede
suceder. Doy gracias a Dios que usó esta enfermedad para rescatarme del fango,
del diazepam, lexotan y similares.
Han pasado 34 años de que no camino, toda
esa vida junto a mi madre fue maravillosa, disfruté a mis padres en su
ancianidad, reímos, cantamos, platicamos, precisamente este primero de febrero, mi padre
cumplió 3 años en que bajó al descanso, ambos aceptaron desde hace muchos años
a Jesucristo como su único y suficiente salvador, vivimos contentos en sus caminos.
Ahora que sufro por sus separaciones,
Cristo está a mi lado, deja correr mis lágrimas y las cambia con un abrazo
cálido, lleno de consuelo y esperanza,
me refugio otra vez en mi Salvador, que me recuerda con voz firme: __”Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque
muera, vivirá.” Juan 11: 25. Yo lo creo, y recuerdo otra promesa: El Señor descenderá del cielo, y mis
viejitos resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, ascenderemos
juntamente con ellos a las nubes para recibir al Señor en el aire, y así
estaremos siempre con el Señor, y por fin acudiré a la cita con ellos: nos
veremos junto al río. Amén.
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