jueves, 2 de agosto de 2018

Notas de Elena - 02 de Agosto del 2018 - El regreso a Jerusalén



EL REGRESO A JESUSALÉN.

Al llegar a Jerusalén, Pablo contempló con un enfoque diferente la ciudad y el templo. Se dio cuenta entonces de que los juicios retributivos de Dios pendían sobre ellos. El pesar y la ira de los judíos por causa de la conversión de Pablo no conocía límites. Pero él era fume como una roca, y se ilusionaba con la idea de que cuando relatara su maravillosa experiencia a sus amigos, cambiarían de fe como él lo había hecho, y creerían en Jesús. Había sido estrictamente consecuente en su oposición a Cristo y sus seguidores, pero cuando fue detenido y convencido de su pecado inmediatamente abandonó sus malos caminos y profesó la fe de Jesús. Creía plenamente entonces que cuando sus amigos y ex asociados escucharan las circunstancias de su maravillosa conversión, y vieran la transformación que se había producido en el orgulloso fariseo que perseguía y entregaba a la muerte a los que creían que Jesús era el Hijo de Dios, ellos también se convencerían de su error y se unirían a las filas de los creyentes (La historia de la redención, pp. 289, 290).

[E]l principal objeto de [Pablo de] "ver a Pedro", según él mismo declaró después. Al llegar a la ciudad donde tan conocido fuera un tiempo como Saulo el perseguidor, "tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo". Era difícil para ellos creer que ese fanático fariseo, que tanto había hecho para destruir la iglesia, pudiese llegar a ser un sincero seguidor de Jesús. "Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús" (Los hechos de los apóstoles, p. 105). 

La misma devoción, la misma consagración, la misma sujeción a los requisitos de la Palabra de Dios, que eran manifiestas en Cristo, deben verse en sus siervos. Él dejó su hogar de seguridad y paz, dejó la gloria que tenía con el Padre antes que el mundo fuese, dejó su posición en el trono del universo, y salió, como hombre de sufrimientos, tentado salió a la soledad, para sembrar en lágrimas, para regar con su sangre la semilla de vida para un mundo perdido. Sus siervos deben salir asimismo para sembrar. Cuando fue llama do a ser sembrador de la semilla de verdad, le fue dicho a Abraham "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré" [Génesis 12:1] "Y salió sin saber dónde iba" [Hebreos 11 :8], como portaluz de Dios, para mantener vivo su nombre en la tierra ... 

Asimismo al apóstol Pablo, mientras oraba en el templo de Jerusalén, le llegó el mensaje: "Ve, porque yo te tengo que enviar lejos a los gentiles" [Hechos 22:21]. Así también los que son llamados a unirse con Cristo deben abandonarlo todo para seguirle. Deben romper !'elaciones antiguas, renunciar a ciertos planes de vida, y entregar esperanzas terrenas. Mediante labor y lágrimas, en soledad y con sacrificio, debe sembrarse la semilla (Obreros evangélicos, pp. 116, 117). 

================== NOTAS DE ELENA LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA III TRIMESTRE DEL 2018 Narrado por: Patty Cuyan Desde: California, USA


Escuela Sabática - 02 de Agosto del 2018

El regreso a Jerusalén

miércoles, 1 de agosto de 2018

Notas de Elena El comienzo del ministerio de P...


EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE PABLO.

Las noticias de que había apostasía en algunas de las iglesias levantadas por él, le causaban profunda tristeza. Temía que sus esfuerzos en favor de ellas pudieran resultar inútiles. Pasaba muchas noches de desvelo en oración y ferviente meditación al conocer los métodos que se empleaban para contrarrestar su trabajo. Cuando tenía oportunidad y la condición de ellas lo demandaba, escribía a las iglesias para reprenderlas, aconsejarlas, amonestarlas y animarlas. En estas cartas, el apóstol no se explaya en sus propias pruebas; sin embargo, ocasionalmente se vislumbran sus labores y sufrimientos en la causa de Cristo. Por amor al evangelio soportó azotes y prisiones, frío, hambre y sed, peligros en tierra y mar, en la ciudad y en el desierto, de sus propios compatriotas y de los paganos y los falsos hermanos. Fue difamado, maldecido, considerado como el desecho de todos, angustiado, perseguido, atribulado en lodo, estuvo en peligros a toda hora, siempre entregado a la muerte por causa de Jesús. En medio de la constante tempestad de oposición, el clamor de los enemigos y la deserción de los amigos, el intrépido apóstol casi se descorazonaba. Pero miraba hacia atrás al Calvario, y con nuevo ardor se empeñaba en extender el conocimiento del Crucificado. No estaba sino hollando la senda manchada de sangre que Cristo había hollado antes. No quería desistir de la guerra hasta que pudiera arrojar su armadura a los pies de su Redentor (Los hechos de los apóstoles, p. 240). 

El alma probada por la tempestad nunca es más afectuosamente amada por su Salvador que cuando está sufriendo el reproche por causa de la verdad. Cuando por causa de la verdad tiene que presentarse ante los tribunales [de los] injustos, Cristo está a su lado. Todos los reproches que caen sobre el creyente humano caen también sobre Cristo en la persona de sus santos. "Yo le amaré, y me manifestaré a él" [Juan 14:21]. Cristo es condenado de nuevo en la persona de sus discípulos que creen en él. Cuando el creyente es encarcelado por causa de la verdad entre los muros de la prisión, Cristo mismo se manifiesta a él y encanta su corazón con su amor (Mensajes selectos, t. 3, pp. 480, 481). 

Deberíamos mantener ocupada nuestra mente con el amor, la misericordia y la gracia de nuestro Dios ... Experimentamos aflicción para que, en la providencia de Dios, podamos ver que Cristo es nuestro ayudador, que en él hay amor y consuelo. Podemos recibir gracia con la cual ser vencedores, y heredar la vida que se mide con la vida de Dios. Debemos tener tal experiencia, para que cuando la aflicción nos sobrecoja, no nos alejemos de la fe y elijamos el lado de Satanás ... Mediante la mano de la fe, aférrese de las promesas de Dios, y póngase en terreno ventajoso (A fin de conocerle, p. 277). 

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El comienzo del Ministerio ...



EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE PABLO Hechos 9:19 al 25 da la impresión de que, después de su conversión, Pablo permaneció en Damasco por un tiempo antes de regresar a Jerusalén (Hech. 9:26). Sin embargo, en Gálatas 1:17, Pablo añade que, antes de ir a Jerusalén, fue a Arabia donde, aparentemente, vivió recluido durante cierto tiempo. “Allí, en la soledad del desierto, Pablo tenía amplia oportunidad para estudiar y meditar con quietud” (HAp 103).

Lee Hechos 9:20 al 25. ¿De qué manera describe Lucas el ministerio de Pablo en Damasco? ¿Cuán bien le fue? 

El objetivo original de Pablo al partir de Jerusalén con las cartas del sumo sacerdote eran los creyentes judíos que, probablemente, habían buscado refugio en las sinagogas de Damasco (Hech. 9:2). Ahora, después de regresar de Arabia, llegó finalmente a las sinagogas, no para arrestar a los creyentes, sino para multiplicarlos; no para calumniar a Jesús como un impostor, sino para presentarlo como el Mesías de Israel. ¿Qué habrá pasado por la mente de aquellos que, habiendo oído hablar de él solo como uno de sus perseguidores, ahora lo escuchaban dar testimonio de Jesús? ¿Qué otra cosa podían hacer más que maravillarse por lo que Saulo de Tarso había llegado a ser y por lo que estaba haciendo por la iglesia? (¡Probablemente no tenían idea de la influencia que este nuevo converso tendría al final!)

Al no poder contradecir a Pablo, algunos de sus oponentes conspiraron juntos para quitarle la vida. El relato que hizo Pablo de ese episodio (2 Cor. 11:32, 33) sugiere que sus oponentes lo denunciaron a las autoridades locales para lograr su objetivo. Sin embargo, con la ayuda de los creyentes, Pablo pudo escapar en una canasta, posiblemente por la ventana de una casa construida en la muralla de la ciudad. 

Pablo sabía desde el principio que enfrentaría desafíos (Hech. 9:16). La oposición, la persecución y el sufrimiento de diversas fuentes serían una constante en su ministerio; pero nada sacudió ni su fe ni su sentido del deber, no obstante las dificultades y las pruebas que enfrentó prácticamente a cada paso de su nueva vida en Cristo (2 Cor. 4:8, 9). A pesar de las luchas y la oposición, Pablo no se dio por vencido. ¿De qué forma podemos aprender a hacer lo mismo en lo relativo a la fe? Es decir, ¿cómo podemos perseverar en medio del desánimo y la oposición? 

============================= ESCUELA SABÁTICA LECCIÓN ADULTOS Esta semana estudiaremos la lección 5 – La conversión de Pablo Para el 4 de agosto del 2018 Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018 EL LIBRO DE HECHOS Cortesía: Corporación Nuestra Esperanza (Chile) Web: www.NuestraEsperanza.cl ============================= Visítanos en: http://devocionmatutina.com SUSCRÍBETE: http://www.youtube.com/subscription_c...